Texto bíblico
Evangelio
Lc 19, 11-13.14-25
Jesús dijo una parábola: «Un hombre noble llamó a diez siervos suyos y les entregó una gran cantidad de dinero, diciéndoles: ‘Negociad mientras vuelvo’. Cuando regresó, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: ‘Señor, tu dinero ha producido diez veces más’. Él le dijo: ‘Muy bien, siervo bueno, ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades’. El segundo llegó y dijo: ‘Tu dinero, señor, ha rendido cinco’. A ese le dijo también: ‘Pues toma tú el mando de cinco ciudades’. El otro llegó y dijo: ‘Señor, aquí tienes tu dinero; lo he tenido guardado en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado’. Él le dijo: ‘Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses’. Entonces dijo a los presentes: ‘Quitadle a este el dinero y dádselo al que tiene diez minas’. Le dijeron: ‘Señor, ya tiene diez minas’. ‘Yo os digo que al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.