Rezandovoy
Dona

Oración especial

La enfermedad crónica

Cuando toca convivir con la enfermedad

Tipo

Especial

Duración

14:06 min

Texto bíblico

Evangelio

Lc 4, 1-13

Una vez bautizado en el río Jordán, el Espíritu Santo llevó a Jesús cuarenta días por el desierto. Allí vino el diablo para tentarlo. Como pasó todo ese tiempo sin comer, al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en un pan». Pero Jesús sabía que las cosas no son tan fáciles, y le contestó: «No sólo de pan vive el hombre». Después, le llevó a lo alto de una montaña y le mostró todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder sobre todo esto. Si te arrodillas delante de mí, todo será tuyo». Pero Jesús no quería el poder a cualquier precio, y le contestó: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo le rezarás». Finalmente lo puso en lo alto del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito que los ángeles te cuidarán y no te dejarán caer ni tropezar en ninguna piedra». Pero Jesús no quería impresionar a la gente a base de espectáculos, sino con su bondad, así que le contestó: «No tentarás al Señor, tu Dios». Y el diablo se marchó, pensando que ya volvería a tentar a Jesús en otra ocasión.

Texto de apoyo

No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento.

Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo. Porque lo has querido y porque te quiero. No te rindas.


(Mario Benedetti)

Música

Canciones en esta oración

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.