Rezandovoy
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Oración especial

El tiempo del duelo

La voluntad de Dios es dar Vida

Tipo

Especial

Duración

14:59 min

Texto bíblico

Evangelio

Mt 27, 55-66

Estaban allí mirando a distancia muchas mujeres que habían acompañado y servido a Jesús desde Galilea. Entre ellas estaban María Magdalena, María, madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al atardecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Presentándose ante Pilato le pidió el cadáver de Jesús. Pilato mandó que se lo entregaran. José lo tomó, lo envolvió en una sábana de lino limpia, y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había excavado en la roca; después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro y se marchó. Estaban allí María Magdalena y la otra María sentadas frente al sepulcro. Al día siguiente, el que sigue a la vigilia, se reunieron los sumos sacerdotes con los fariseos y fueron a Pilato a decirle: «Recordamos que aquel impostor dijo cuando aún vivía que resucitaría al tercer día. Manda que aseguren el sepulcro hasta el tercer día, no vayan a ir sus discípulos a robar el cadáver, para decir al pueblo que ha resucitado de la muerte. La última impostura sería peor que la primera». Les respondió Pilato: «Ahí tenéis una guardia: Id y aseguradlo como sabéis». Ellos aseguraron el sepulcro poniendo sellos en la piedra y colocando la guardia.

Texto de apoyo

Soledad (fragmento)

Madre en la soledad,
Madre en la muerte, para darnos vida
con la vida del Hijo subastada.
Madre en la noche del mayor silencio,
a tientas el andar del corazón
y la palabra humilde sin respuesta,
como una flauta en el desierto frío.

¡Sin respuesta de Dios ni de los hombres
sola en tu Soledad!
Más sola que el Dolor, dormido en tu regazo para siempre.
Más sola que la Muerte, renacida en tu gozo,
como una golondrina libertada.
Sola de todo Mal, con el Pecado muerto al pie de tu sonrisa.

Camino del sepulcro, con el llanto caído como un velo piadoso,
detrás de la derrota de tu Carne,
la soledad del mundo caminaba a tu paso, redimida.
De vuelta del sepulcro, mientras tu Soledad iba bordando
los ocultos senderos de la Pascua,
la Paz se recostaba sobre tus manos puras
y la Esperanza amanecía a tiempo, al filo de tus hombros, ¡alborada!

¡Te llamaremos todos, muchas veces, desde esta nuestra soledad tan sola,
María Soledad!
Soledad tan cercana y sin estorbos,
tan sonora de aroma y de ternura,
que hasta los niños ciegos han de poder hallarte.
María Soledad,
toda llena de Dios y de los Hombres,
Oh Soledad, oh compañía nuestra!

(Pedro Casaldáliga)

Música

Canciones en esta oración

  • The Best of Intentions

    The Best of Intentions

    The Best of Intentions · Justin Bianco · Kingdom Crumble

  • A tanto amor

    A tanto amor

    A tanto amor · Metanoia · Reflejo de amor

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.