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Oración especial

San Ignacio 2019

Con Jesús no negociaste. Lo diste todo.

Tipo

Especial

Duración

14:53 min

Texto bíblico

Evangelio

Lc 14, 25-33

Mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: ‘Este hombre empezó a construir y no pudo acabar’. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

Texto de apoyo

Estela de un peregrino

Aventurero de mundos nuevos,
que, sin maestro ni consejeros,
allá en los mares del pensamiento,
tus ojos ciegos al fin se abrieron.
Con nuevo afán y nuevos deseos,
al que buscabas fue Quien te halló.


¿Cómo lo hiciste?,
¿cómo entre voces
que piden paso
en nuestros adentros,
cobraste luz y discernimiento
de la que viene del Creador?


Nunca nadie dijo más claro:
¡Dios es solo consolación!
dador de paz,
fuente de alegría,
lumbre de fe, esperanza y amor.


Cómo quisiera fijar mis ojos
en ese Cristo pobre y humilde,
en sus silencios y en sus palabras,
en sus misterios y proceder.
Y paso a paso seguir sus huellas
sin miedo alguno
a perderme o perder.


No negociaste, Ignacio, no con Jesús.
Buscaste siempre entregarle todo:
tu honra, tu fama, tu amor, tu interés.
Y no te importó pasar por loco
queriendo en todo servirle a Él.


Deja que al pie de su cruz
Pregunte a Cristo, como tú hiciste:
“¿Qué mas puedo hacer por ti?”


Envíame, Jesús, envíame a este mundo
con ese Espíritu de Nazaret: no con juicios
ni con reproches, no con alforjas ni con poder.
Sino a sanar llagas, penas, pecados.
¡Quedan tantas lágrimas por secar!


Que no te busque Señor del cielo,
sino en la tierra y la humanidad,
en los caminos, en las fronteras,
en los perdidos y en los sin pan.
Que siempre me encuentres disponible.
Que si me llamas, no mire atrás.
Y como Ignacio, solo persiga, en todo,
tu voluntad.


(Seve Lázaro, sj)

Música

Canciones en esta oración

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.