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Oración especial

San Ignacio 2016

Solo dame aliento, amor y compañía... eso bastará

Tipo

Especial

Duración

16:00 min

Texto bíblico

Evangelio

Lc 14, 25-33

Mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: ‘Este hombre empezó a construir y no pudo acabar’. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

Texto de apoyo

Coloquio ignaciano

Agradezco a Dios el privilegio de que Jesús de Nazaret se haya cruzado en mi existencia y le pido seguir aprendiendo de su modo de proceder en la vida… para hacerlo mío y, cada vez más, poder mirar a los demás como Él les miraría.

Pido al Espíritu del Señor fortaleza y valentía para, como Ignacio, ser sacramento vivo, portador de la presencia de Dios ante quienes más lo necesitan; colaborador suyo en la Obra de la Redención.

Delante de Dios, oro con Ignacio de Loyola: Señor, toma y recibe toda mi libertad… todo lo que tengo y soy… dispón de ello para lo que necesites…sólo dame aliento, amor y compañía… eso bastará.

Música

Canciones en esta oración

  • Como un amigo a otro amigo

    Como un amigo a otro amigo

    David Pantaleon · Cristóbal Fones · Ite inflamate omnia

  • Jesús

    Jesús

    Jesús · Ain Karem · Fuego en las entrañas*

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.