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Oración especial

Para tiempos de política difícil

A veces es difícil contemplar con serenidad la situación política del momento. Una oración para sobrellevarla... y preguntarse qué podemos hacer.

Tipo

Especial

Duración

13:02 min

Texto bíblico

Evangelio

Mt 20, 20-28 

La madre de los Zebedeos se acercó a Jesús con sus hijos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Lo somos». Jesús les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos».

Texto de apoyo

Involucrarse en política

«Involucrarse en la política es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a Pilato, lavarnos las manos: no podemos […] Debemos inmiscuirnos en la política porque la política es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común. Y los laicos deben trabajar en política […] Alguno me dirá: ‘pero no es fácil’. Tampoco es fácil llegar a ser sacerdote. No son cosas fáciles porque la vida no es fácil. La política es demasiado sucia, pero yo me pregunto: ¿Por qué es sucia? ¿Porque los cristianos no se han involucrado en su espíritu evangélico?»

(Papa Francisco: audiencia con alumnos y ex-alumnos de colegios jesuitas de Italia y Albania, junio de 2015)

Texto de apoyo

Sab 7, 7-11

Supliqué, y se me concedió la prudencia.
Invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos,
y en su comparación, tuve en nada la riqueza.
No le equiparé la piedra más preciosa,
porque todo el oro a su lado
es un poco de arena,
y junto a ella la plata vale lo que el barro.
La quise más que la salud y la belleza,
y me propuse tenerla por luz,
porque su resplandor no tiene ocaso.
Con ella me vinieron todos los bienes juntos.
En sus manos había riquezas incontables.

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.