Texto bíblico
Mc 15, 33-39; 16,1-6
Sal 129
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en tu palabra;
mi alma aguarda al Señor
más que el centinela a la aurora.