Rezandovoy
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Ordinario

Señor, que te sienta como el Dios de todos

Domingo XXV del Tiempo Ordinario

Fecha

Domingo, 20 de septiembre

Tiempo

Ordinario

Duración

15:00 min

Texto bíblico

Mt 20, 1-16

Mt 20, 1-16

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido’. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’. Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’.
Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: ‘Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros’. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo. ‘Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno’. Él replicó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

Texto de apoyo

Curiosa forma de pagarnos

Me descolocaba
tu justicia extraña,

esa forma de medir
que olvidaba las horas trabajadas.

Me enfadaba
con los que hicieron menos,

creyeron menos,
sacrificaron menos,

y me indignaba contigo,
que parecías no ver nada.

Intentaba negociar
mejor paga,

algún reconocimiento,

una que otra medalla.
Me dolía lo injusto de tu salario.

Me extrañaba lo ilógico de tus premios.

Me mordía –reivindicación y envidia–

la suerte de los jornaleros de la última hora.

Hasta el día en que yo fui
el último,
el más zoquete,
el más frágil,
el más malo,

el más amado…

y empecé a entender.

(José María R. Olaizola, SJ)

Música

Canciones en esta oración

Guía

Cómo rezar con esta oración

  1. Disponte: Busca un lugar tranquilo, una postura cómoda. Respira lentamente unas cuantas veces. Recuerda que Dios te mira con amor.
  2. Escucha: Pulsa play y deja que las palabras y la música te guíen. No tengas prisa: si alguna frase te toca, puedes detenerla y quedarte ahí.
  3. Habla: Cuéntale a Jesús lo que has sentido. Lo que te alegra, lo que te duele, lo que te falta. Pídele lo que necesitas.
  4. Cierra: Termina con un padrenuestro, un avemaría, o simplemente con un gracias.