En tu intimidad

Cuando la soledad me aturdía
y las sombras oscurecían cada amanecer,
cuando no encontraba las puertas para abrir,
ni los caminos estrechos para andar…
En medio de tanta austeridad del desierto,
que llena de arena cada rincón,
nublada la vista para contemplar horizontes,
con ganas de tener alas para salir volando…

Ahí justo ahí... estabas presente.

Pequeño gran núcleo de vida y Reino.
Fuerza escondida de tanto manantial,
invitándome a una nueva intimidad,
propuesta tan cotidiana como eterna,
en un exceso de humanidad y de divinidad.

¿Quién soy yo para que me sigas esperando,
para que me sigas invitando?
¡Tanta ternura en tanto abrazo!
Así meterme de lleno en tu mismo abrazo,
meterme de lleno en tu intimidad.
No entiendo qué es lo que haces
con cada uno de nosotros,
pero quiero imitarte.
Quedarme en tu intimidad
forjando nuevas comunidades.

(Marcos Alemán, sj)