Coloquio de liberación

Señor Jesús, te lo pido: líbrame de ser mudo.
Líbrame de aquello que no puedo decir, por miedo.
Líbrame también de mi sordera: de no saber escuchar, por indiferencia.
Líbrame de todos mis prejuicios, que me hacen excluir y marginar a otros.

Como el hombre mudo del Evangelio, también quiero que te acerques a mí.
Toca también mi lengua y mis oídos
y pronuncia tu palabra de liberación en mí: ¡Effetá, Ábrete!

Dame confianza para comunicarme con los demás con sinceridad.
Pero sobre todo dame fuerza para hablar de Ti al mundo.
Dame tu Gracia para crecer en capacidad para escuchar y anunciar Tu verdad.

Señor, ya libre de mis miedos, me pides hablar de Ti a los que no te conocen.
Me envías, siguiendo tu ejemplo, para poder acompañar dolores y sufrimientos,
para transmitir tu Evangelio,
y para ayudarte a construir un mundo de unión, respeto y dignidad.

Te doy gracias, Señor, por ser un discípulo liberado.
Dame tu Amor y Gracia,
para poder amar y liberar a otros.

(Gabriel Roblero sj)