Tu respuesta

Te grité una pregunta
más grande que yo mismo.
Quise tu respuesta al instante
con un clic en el teclado.
Pero me respondió tu silencio
entre ausencias digitales.
Cada día y cada noche
la pregunta me horadaba
con su filo de espiral
taladrando mis saberes.
En mi herida abierta
sembraste una palabra
nunca antes pronunciada,
y la cubriste de silencio
con la palma de tus manos.
Al crecer dentro de mí,
dilató mis certezas
y ensanchó mi cuerpo
para acoger su estatura.
Solo cuando nació
como palabra mía
ya fue respuesta tuya
engendrada en mis entrañas.

(Benjamín González Buelta, sj)