Llamada a la amistad

Señor, Tú me llamas por mi nombre
tu evangelio no es un ideal por el que luchar
sino una amistad que Tú deseas.
Me nombras y me pides que te siga.
Siento cómo la ilusión y los miedos me invaden
estoy tentado de mirar a otro lado
pero sé que todo sería vacío
Miro mis redes, mis ocupaciones, mis trabajos.
Pero al pensar en seguirte y estar contigo
todo se me cae de las manos.
Deseo dejarlo todo y caminar contigo
no sé dónde iremos o con quién nos encontraremos
pero estaré contigo y eso me basta.

(Javi Montes, sj)