Ayuno

Se fueron las horas
en perseguir espejismos.
Se gastó la mirada
contemplando apariencias
Se secó el río interior
en la sequía de tu palabra.
Se estrellaron los sueños
contra amaneceres sin proyecto
Se apagó el hambre
con manjares que no saciaban
Se emborrachó el alma
apurando mentiras.
Y paso a paso
extraviamos el paso.

Solo ayunar
de tanta quimera
podía devolvernos
al camino, contigo.

(José María R. Olaizola, sj)