Como Tomás

Como Tomás…
también dudo
y pido pruebas.
También creo
en lo que veo.
Quiero gestos.
Tengo miedo.
Solicito garantías.
Pongo mucha cabeza
y poco corazón.
Pregunto,
aunque el corazón
me dice: «Él vive».
No me lanzo
al camino
sin saber
a dónde va.

Quítame el miedo
y el cálculo.
Quítame la zozobra
y la lógica.
Quítame el gesto
y la exigencia.

Dame tu espíritu,
y que al descubrirte,
en el rostro y el hermano,
susurre, ya convertido:
«Señor mío y Dios mío».

(José María R. Olaizola sj)