Sin alforja

Uno va por la vida
cargándose de por si acasos.
Acumulas el doble de todo.
Por si falta,
por si se tuercen los días,
por si empeora el tiempo,
por si se acaban las fuerzas.
Intentas capturar el amor con cadenas.
Tratas de asegurar el futuro con garantías,
buscas una guía infalible contra el extravío.
Apuntalas el bienestar con apariencias.
Hasta que un día,
desde la pobreza primera,
te dice Dios
que no tienes nada
y lo eres todo.
Que sin alforjas entramos en la historia
y ligeros de equipaje pasaremos por ella.
Te enseña a conjugar la libertad y el abrazo,
el vértigo y la pérdida.
Entonces te despojas
de tanto peso inútil,
te haces más liviano,
y al erguirte
te ves libre
al mirarte
en otros ojos
que estaban esperando
que los descubrieras.

(José María R. Olaizola, SJ)