Mira
Con los ojos de tu rostro.
Con los de tu corazón.
Es lo de menos. Mira todo.
Todo.
Luces, colores, sombras, nieblas, aguas, desiertos, selvas y bosques, llanuras y páramos.
Todo está allí para ti.
Todo te lo puso el Padre para que lo mires.
Para que, mirándolo todo, también lo veas a Él.
Pues hasta las sombras, la noche y el ruido son necesarios, ¡no imaginas cuánto!, para que su Luz y su Silencio se vean y se escuchen.
Tú mira.
Solamente.
Simplemente.
Mira.
(Jaime Foces Gil)
Con los de tu corazón.
Es lo de menos. Mira todo.
Todo.
Luces, colores, sombras, nieblas, aguas, desiertos, selvas y bosques, llanuras y páramos.
Todo está allí para ti.
Todo te lo puso el Padre para que lo mires.
Para que, mirándolo todo, también lo veas a Él.
Pues hasta las sombras, la noche y el ruido son necesarios, ¡no imaginas cuánto!, para que su Luz y su Silencio se vean y se escuchen.
Tú mira.
Solamente.
Simplemente.
Mira.
(Jaime Foces Gil)