El juicio final

Abrirás mis ojos.
Veré, sin filtro,
infiernos
y cielos
en el mundo desigual.
Abrirás mis oídos,
y gritos ignorados
me alcanzarán
con su verdad desnuda.
Me abrirás la boca
y no valdrán
excusas ni gimoteos.

Juicio será descubrir
que fue el amor mi vecino
cada día, y lo ignoré.
Que eras tú quien anhelaba
el gesto que yo negaba
atrincherado en mi jaula
de indiferencia distante.

Juicio será comprender
que hubo lágrimas vertidas
por negarme yo a secarlas,
ver la muerte cotidiana,
el dolor, las decepciones
de quien no te halló al buscarme.

Y juicio será también
la sorpresa de encontrarte
en cada instante entregado
cada abrazo sin cadenas,
cada historia compartida,
cada verso, cada canto,
cada paso franqueado.
La eternidad prometida,
anticipada en mil rostros.

No es todavía
la hora de la cosecha.
Aún estamos a tiempo
de acertar con la siembra.

(José María R. Olaizola, SJ)