Los sabios
Llamamos sabio
al erudito
que acumula lecturas,
conceptos, datos,
nombres y fechas;
al científico
que aventura explicaciones,
desenreda nudos,
pelea con misterios,
resuelve problemas;
a quien enmarca sus títulos
para ofrecer garantías,
a quien tiene palabras
contra todos los silencios,
a quien piensa lo que dice,
cultiva la memoria,
de su historia hace escuela.
Hay otra sabiduría
no enciclopédica,
ni científica,
no académica
ni locuaz,
no experta.
Es la del viajero
de ojos curiosos,
la del creyente
abierto al misterio,
la del crítico tranquilo,
la de quien, por amor,
lo da todo,
la que descubre, invisibles,
los hilos que nos unen,
la que en un sepulcro vacío
intuye, invencible, la vida
a borbotones.
(José María R. Olaizola, SJ)
al erudito
que acumula lecturas,
conceptos, datos,
nombres y fechas;
al científico
que aventura explicaciones,
desenreda nudos,
pelea con misterios,
resuelve problemas;
a quien enmarca sus títulos
para ofrecer garantías,
a quien tiene palabras
contra todos los silencios,
a quien piensa lo que dice,
cultiva la memoria,
de su historia hace escuela.
Hay otra sabiduría
no enciclopédica,
ni científica,
no académica
ni locuaz,
no experta.
Es la del viajero
de ojos curiosos,
la del creyente
abierto al misterio,
la del crítico tranquilo,
la de quien, por amor,
lo da todo,
la que descubre, invisibles,
los hilos que nos unen,
la que en un sepulcro vacío
intuye, invencible, la vida
a borbotones.
(José María R. Olaizola, SJ)