Atado a la ley
¿Por qué, frente a tu libertad,
elijo las cadenas?
¿Por qué no veo a mi hermano,
sino un reo y un veredicto?
¿Quién me ha nombrado su juez,
si tú me llamas amigo,
si tú le llamas amigo?
¿Por qué conjugo
el cumplimiento sin amor,
la obligación sin servicio,
la perfección sin misericordia
y la exigencia sin esperanza?
La salvación es tu regalo,
no nuestra conquista.
Hacer el bien es la respuesta,
no una cláusula previa.
Seguirte es aprender de ti,
sin creer saberlo todo.
Qué fácil
es esconderse en la ley
para no arriesgarse
a tomar en serio
tu justicia.
(José María R. Olaizola, SJ)
elijo las cadenas?
¿Por qué no veo a mi hermano,
sino un reo y un veredicto?
¿Quién me ha nombrado su juez,
si tú me llamas amigo,
si tú le llamas amigo?
¿Por qué conjugo
el cumplimiento sin amor,
la obligación sin servicio,
la perfección sin misericordia
y la exigencia sin esperanza?
La salvación es tu regalo,
no nuestra conquista.
Hacer el bien es la respuesta,
no una cláusula previa.
Seguirte es aprender de ti,
sin creer saberlo todo.
Qué fácil
es esconderse en la ley
para no arriesgarse
a tomar en serio
tu justicia.
(José María R. Olaizola, SJ)