Un grito

Señor, a veces ando cansado, a menudo frustrado, irritado, pero siempre con la esperanza de llegar, algún día, a la ciudad eterna, lejana, resplandeciente en el sol de la tarde. Dios mío, eres fiel a tus promesas... Llena mi corazón y satisface mi deseo más profundo. No hay nada más que esta promesa para agarrarme firmemente... Me aferro con fe a esta promesa desnuda. Oh Señor, dame coraje, dame esperanza y dame confianza. (oración inspirada en Henri Nouwen, Un grito en busca de misericordia)