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CAMINO DE SANTIAGO

NIÑOS

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Oseas revisitado

Así me habla el Señor: Conviértete a mí, aunque hayas tropezado por tu pecado, aunque te hayas alejado de mí. Háblame, vuélvete a mí y dime: “Señor, perdona mis extravíos, acoge las palabras que te dirijo. No me salvará el dinero, ni el poder, ni la autosuficiencia. No soy yo quien se salva, sino que Tú lo eres, el que protege a los huérfanos y acompaña a los solitarios”. Y el Señor seguirá diciéndome: Yo curaré tus heridas, corregiré tus equivocaciones, te amaré más allá de méritos y leyes. No me enfadaré contigo. Seré para ti frescor en la mañana, luz en la oscuridad, fuente de vida. Yo haré que tu vida dé fruto. Frutos de ternura, de justicia, de alegría. Ven a descansar conmigo. ¿Qué te importan los ídolos? ¿Por qué te entrampas en espejismos? Rectos son mis caminos, dice el Señor. Aprende de mi justicia, entonces caminarás conmigo y no tropezarás al marchar…

(Rezandovoy)