Para que te sigamos, llámanos

Te seguimos, Señor Jesús. Pero para que te sigamos, llámanos. Porque sin ti nadie avanza. Que sólo Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida. Recíbenos como un camino acogedor recibe. Aliéntanos como la verdad alienta. Vivifícanos, puesto que Tú eres la Vida. (San Agustín)