Quisiste venir

Quisiste venir en el camino,
Dios inquieto,
desde todos los tiempos
apasionado de los éxodos y viajes.
En medio de la incertidumbre,
en la intemperie,
en el sin saber a dónde,
allí eliges estar.

Quisiste venir en la noche,
Dios escondido,
porque quizás allí la luz brille más,
porque necesitabas de la intimidad
para empezar a balbucear tu llanto.
Porque elegiste a los pequeños
para estar con vos.
Porque quieres habitar también
nuestras noches.
Porque quieres allí susurrarnos
«no teman».

Quisiste venir sin grandes milagros,
Dios discreto,
sin más señal
que tu llanto y tu presencia.
Un pañal y los brazos de tu madre,
el silencio de José y de algunos animales.

Quiero nacer contigo
a tanta Vida prometida.
Regálame Señor,
la fe inquieta,
escondida y discreta,
para hacer camino en la noche
confiando en la serena certeza
de tu presencia cercana.

(Matías Hardoy)