Vírgenes prudentes

El amor anticipa,
mil veces intuye
     lo que está por venir.
No escatima preparativos.
Vive de antemano.
Espera. Se ilusiona.
El abrazo real vendrá
     tras cientos imaginados.

Conjuga la ilusión de los niños,
la impaciencia de los amantes,
la esperanza de los creyentes,
la pasión de los convencidos.
Es previsor,
pues le va la vida en ello.
Es fiel, ¿dónde más querría estar?

Hay quien aprende a amar
y quien,
perdido en falsos quereres,
     ni lo intenta.
Quizás estos últimos, un día
querrán encender la lámpara
con aceite prestado.
     Será tarde.
     Pero ahora estamos a tiempo.

(José María R. Olaizola sj)