Coloquio de amor y encuentros

Enséñame, Señor, tu amor gratuito.
Que no espere más que el tuyo,
Que aprenda a hacer espacio para que el otro sea.
Que aunque cueste, busque siempre hacer el bien.
Que escondido, entregue la vida en silencio.
Que en los pequeños gestos, descubra la grandeza del Reino.
Que recuerde, y desde allí viva,
en mi propia vida
y en tantos encuentros,
tanto amor recibido,
tantos gestos acogidos,
las miradas que sostuvieron
los abrazos que contuvieron.
Tanto amor
que solo sabe invitarme
a seguir entregándome
a corazón abierto
desnudo
agradecido
y amante.


(Matías Hardoy, sj)