¡Ay!

Ay, si no me conmuevo,
si no grito la injusticia.
Ay, si no bajo hasta lo más mísero,
si no me estremezco con el gozo ajeno
que en el misterio se hace mío y bueno.
Ay, si miro desde arriba al caído,
si no proclamo su grandeza.
Ay, si no pongo la alegría,
si no me involucro en el día a día.
Ay, si grito con furia,
si mi violencia arrastra.
Ay, si no apuesto por desconfianza,
si no abrazo con todo lo que soy.
Ay, si no busco lo gratuito,
si condeno, o encadeno.
Ay, si no arriesgo,
si por comodidad coarto el vuelo.
Ay, si en mi fragilidad no te dejo
ser Amado ni fiel Compañero.
Aunque con todo lo que soy
seguirte quiero, se obrará el milagro.
Se hará viva la promesa,
el Reino se convertirá en certeza.

(Malvi Baldellou)