Examen del día
Varias posibilidades para hacer el examen ignaciano al final del día.

Examen del día I
En medio del ritmo diario no siempre hay ocasión para darnos cuenta de todo lo que nos ocurre. Por eso es importante volver la vista atrás y recuperar las palabras, los encuentros, los aciertos y errores, los aprendizajes de cada día... Y es especialmente necesario aprender a descubrir la presencia de Dios en lo cotidiano. Eso es lo que pretendemos al examinar la jornada. No se trata de una revisión para evaluar o juzgar lo vivido, sino para descubrir, en ello, llamadas, lecciones y posibilidades.
Examen del día II
Una nueva propuesta para examinar el día. Para volver la vista atrás y descubrir la presencia de Dios en diversos momentos, a través de personas, sucesos, sentimientos y acciones que hayan tenido lugar en esta jornada. Para que nunca dejemos de buscarle, cuando se nos hace evidente que está, y cuando parece que se aleja.