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domingo 3
de junio

Corpus Christi

Mc 14, 12-16; 22-26

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Dame de tu pan

Jesús, me gusta recibir tu Cuerpo hecho pan de Vida…
Dame fuerzas para vivir como Tú nos enseñas…
Para amar a todos y hacer el bien…
Cada vez que comulgue, haz que mi corazón crezca en comprensión, perdón y generosidad…
Ayúdame a ser cada día mejor hijo, mejor hermano, mejor amigo, mejor cristiano…
Que este Alimento que recibo me fortalezca y me dé más fe, para amar más y mejor a los demás…
…Dame de tu pan.

He deseado ardientemente (canción)

He deseado ardientemente
cenar esta Pascua con vosotros,
hacerme pan, hacerme vino,
ser compañero de camino,
y, ante todo, vuestro amigo.

He deseado ardientemente
quedarme cada noche, cada día,
ser uno más en vuestro grupo,
comprometido con el mundo,
dando mi vida en cada uno.

Tomad y comed esto es mi cuerpo,
tomad y bebed esta es mi sangre
que se entrega por vosotros,
que se entrega por vosotros.

He deseado ardientemente
seguir trabajando por el Reino,
ser defensor de mis hermanos,
de cada hombre marginado,
de los que siembran con trabajo.

He deseado ardientemente
vivir y morir a vuestro lado,
ser fuerza y voz de los profetas,
el alimento deseado
de los más necesitados.

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Adaptación de Mc 14, 12-16; 22-26

Los judíos tenían sus fiestas, como nosotros, que celebramos los días especiales y comemos juntos. Una de esas fiestas era la Pascua. Era para recordar que Dios los había ayudado a salir de Egipto, con la ayuda de Moisés. Jesús envió a dos de sus discípulos para hacer los preparativos para esa fiesta. Ellos lo hicieron así. Entonces, una noche, Jesús y los discípulos se juntaron a celebrar la Pascua. Estaban contentos. Comieron, cantaron, y charlaron. Hubo un momento muy especial. Jesús tomó en sus manos un trozo de pan, lo bendijo y se lo dio, mientras les decía: “Tomad, esto es mi cuerpo”. Luego levantó una copa, dio gracias a Dios y se la pasó, diciéndoles “Esta es mi sangre, derramada por todos”. Los amigos de Jesús estaban impresionados. Se daban cuenta de que les estaba dando una lección muy especial. Esa fue la última cena de Jesús con sus discípulos.

música

He deseado ardientemente interpretado por Al-haraca
«Arcilla y arena. »© Autorización de San Pablo Multimedia

domingo 3
de junio

9 de Tiempo Ordinario

He deseado ardientemente interpretado por Al-haraca
«Arcilla y arena. »© Autorización de San Pablo Multimedia

Mc 14, 12-16; 22-26

Los judíos tenían sus fiestas, como nosotros, que celebramos los días especiales y comemos juntos. Una de esas fiestas era la Pascua. Era para recordar que Dios los había ayudado a salir de Egipto, con la ayuda de Moisés. Jesús envió a dos de sus discípulos para hacer los preparativos para esa fiesta. Ellos lo hicieron así. Entonces, una noche, Jesús y los discípulos se juntaron a celebrar la Pascua. Estaban contentos. Comieron, cantaron, y charlaron. Hubo un momento muy especial. Jesús tomó en sus manos un trozo de pan, lo bendijo y se lo dio, mientras les decía: “Tomad, esto es mi cuerpo”. Luego levantó una copa, dio gracias a Dios y se la pasó, diciéndoles “Esta es mi sangre, derramada por todos”. Los amigos de Jesús estaban impresionados. Se daban cuenta de que les estaba dando una lección muy especial. Esa fue la última cena de Jesús con sus discípulos.

texto de apoyo

Dame de tu pan

Jesús, me gusta recibir tu Cuerpo hecho pan de Vida…
Dame fuerzas para vivir como Tú nos enseñas…
Para amar a todos y hacer el bien…
Cada vez que comulgue, haz que mi corazón crezca en comprensión, perdón y generosidad…
Ayúdame a ser cada día mejor hijo, mejor hermano, mejor amigo, mejor cristiano…
Que este Alimento que recibo me fortalezca y me dé más fe, para amar más y mejor a los demás…
…Dame de tu pan.

He deseado ardientemente (canción)

He deseado ardientemente
cenar esta Pascua con vosotros,
hacerme pan, hacerme vino,
ser compañero de camino,
y, ante todo, vuestro amigo.

He deseado ardientemente
quedarme cada noche, cada día,
ser uno más en vuestro grupo,
comprometido con el mundo,
dando mi vida en cada uno.

Tomad y comed esto es mi cuerpo,
tomad y bebed esta es mi sangre
que se entrega por vosotros,
que se entrega por vosotros.

He deseado ardientemente
seguir trabajando por el Reino,
ser defensor de mis hermanos,
de cada hombre marginado,
de los que siembran con trabajo.

He deseado ardientemente
vivir y morir a vuestro lado,
ser fuerza y voz de los profetas,
el alimento deseado
de los más necesitados.

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