Col 3, 12-15
Revestíos de afecto entrañable, amabilidad, humildad, modestia, paciencia; soportaos mutuamente; perdonaos si alguien tiene queja de otro; como el Señor os ha perdonado, así también haced vosotros. Y por encima de todo, el amor, que es el broche de la perfección. Actúe de árbitro en vuestra mente la paz del Mesías, a la que habéis sido llamados para formar un cuerpo. Sed agradecidos.
Esto nuestro
Esto nuestro quiere ser
más que una fiesta
o una emoción;
más que la ilusión
de compartir
instantes mágicos,
memorias únicas,
complicidades
y afabilidad;
más que los días de sol,
más que canciones,
que poemas,
o proyectos de dos.
Esto nuestro quiere ser
también rutina,
y silencio;
cansancio
al final de la jornada,
hogar y batalla;
quiere ser amor
a tiempo entero,
distante o íntimo,
locuaz o callado;
quiere ser un nosotros
abierto a un ellos,
que son tantos,
unidos por lazos
de sangre,
de compasión,
de afecto.
Esto nuestro quiere ser
la imagen humana
del Dios de los encuentros.
(José María R. Olaizola, SJ)