CAMINO DE SANTIAGO

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Desde la fragilidad

Salmo 129

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Salmo 129

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Mt 11, 28

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…”

Salmo 23

“Aunque camine por cañadas oscuras, nada temeré porque tú vas conmigo. Tu vara y tu callado me sostienen. Tu bondad y tu amor me acompañan todos los días de mi vida.”

música

Aquí estoy, Señor interpretado por Cristóbal Fones
«Tejido a tierra »© Permiso pedido a Catholic Oregon Press

Una vez más interpretado por Ixcís
«Al otro lado del mar»© Difusión libre cortesía de Ixcís

Listening interpretado por Jami Sieber
«Unspoken»© Usado bajo licencia no comercial Creative Commons

Aquí estoy, Señor interpretado por Cristóbal Fones
«Tejido a tierra »© Permiso pedido a Catholic Oregon Press

Una vez más interpretado por Ixcís
«Al otro lado del mar»© Difusión libre cortesía de Ixcís

Listening interpretado por Jami Sieber
«Unspoken»© Usado bajo licencia no comercial Creative Commons

Salmo 129

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Mt 11, 28

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón…”

Salmo 23

“Aunque camine por cañadas oscuras, nada temeré porque tú vas conmigo. Tu vara y tu callado me sostienen. Tu bondad y tu amor me acompañan todos los días de mi vida.”

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