CAMINO DE SANTIAGO

NIÑOS

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junio
29
jueves

fiesta de san Pedro y san Pablo

2Tim 4, 6-8; 17-18

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Hechos

Salir a la plaza pública.
Plantar cara a la ley muerta
con fe viva.
Hablar para todos.
Acariciar a los intocables
con ternura eterna.
Dejar ir el miedo.
Encender un fuego
de esperanza y arrojo.
Azuzar,
hasta poner en marcha
a otros
apóstoles
y con ellos atravesar
años,
siglos,
milenios,
construyendo el Reino,
pintando lo humano
con trazos de justicia.

Defender el Amor
de embates y agresiones.
Abrir la puerta de la historia
a lo inesperado,
lo impensable, lo inmortal.
Ante lo insulso,
proponer la Palabra
que hasta en el silencio retumba.
Dejarse guiar
por su Espíritu.

Estos son los Hechos.
Declarémonos culpables.

(José María R. Olaizola sj)

2Tim 4, 6-8; 17-18

Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Mt 16, 13-18

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."

música

Oración de Pedro interpretado por Juan Susarte & Confía2
«Tu rostro»© Con la autorización de Grupo Confía2

Crux interpretado por Emmalee Crane
«Crux»© Usado bajo licencia no comercial Creative Commons

junio
29
jueves

Jueves de la 12 de Tiempo Ordinario

Oración de Pedro interpretado por Juan Susarte & Confía2
«Tu rostro»© Con la autorización de Grupo Confía2

Crux interpretado por Emmalee Crane
«Crux»© Usado bajo licencia no comercial Creative Commons

2Tim 4, 6-8; 17-18

Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Mt 16, 13-18

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."

texto de apoyo

Hechos

Salir a la plaza pública.
Plantar cara a la ley muerta
con fe viva.
Hablar para todos.
Acariciar a los intocables
con ternura eterna.
Dejar ir el miedo.
Encender un fuego
de esperanza y arrojo.
Azuzar,
hasta poner en marcha
a otros
apóstoles
y con ellos atravesar
años,
siglos,
milenios,
construyendo el Reino,
pintando lo humano
con trazos de justicia.

Defender el Amor
de embates y agresiones.
Abrir la puerta de la historia
a lo inesperado,
lo impensable, lo inmortal.
Ante lo insulso,
proponer la Palabra
que hasta en el silencio retumba.
Dejarse guiar
por su Espíritu.

Estos son los Hechos.
Declarémonos culpables.

(José María R. Olaizola sj)

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