







Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Dichoso el que, con vida intachable camina en la voluntad del Señor.
Instrúyeme en el camino de tus decretos, y meditaré tus maravillas.
Escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos.
Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.
Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo.
Cumpliré sin cesar tu voluntad, por siempre jamás.
«A life» © Usado bajo licencia no comercial Creative Commons
Deja que te guíe por la senda de mis mandatos. Deja que te ilumine, y te muestre lo que quiero. Alcanzarás la dicha si, viviendo una vida plena, cumples mi voluntad
Déjame que te enseñe a caminar según mis decretos, y verás las maravillas que he puesto a tu alcance. Escoge el camino de la verdad, y enamórate de mis preceptos. Yo te enseñaré a cumplir mi voluntad y a guardarla de todo corazón. Deja que te guíe por la senda de mis mandatos, porque ese camino es mi alegría, y será la tuya. Cumple mi voluntad cada día de tu vida, y esa vida será fascinante y plena.
(El salmo 118, a la manera de Dios. Rezandovoy)