







Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él caza a los sabios en su astucia.» Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos.» Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
«Verbum Panis» © Autorización de San Pablo Multimedia
Un día más quiero entenderte.
Un día más me cuesta conseguirlo.
Me dicen que sea sabio, que dé razones de mi fe.
Que investigue. Que dude. Que juzgue.
Y Tú, otra vez también, me dices que estás en lo sencillo.
Que tu yugo me libera. Que tu carga me descansa.
Que sea manso como Tú. Que sea humilde.
¿Cómo puede ser?
Señor, me van pesando los días y pasando los años.
Me canso, me agobio, tengo miedo del mañana.
Y, al principio y al final, estás Tú.
Y ahí está tu voz, Cristo: «Venid a mí».
Y a ti quiero ir, Señor, y estar contigo.
Y aprender de ti, si es lo que quieres.
Y verte pequeño, siendo Infinito.
Y sentirte en mis manos, siendo el Creador.
Y creer en tu Palabra, siendo yo tan torpe.
Porque tu carga es ligera.
Porque tu Palabra me hace libre.
Porque eres Camino, Verdad y Vida.
(Jaime Foces)