







Un joven se acercó a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?». Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno sólo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». Él le preguntó: «¿Cuáles?». Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo». El joven le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?». Jesús le contestó: «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme». Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.
«Contigo+feliz» © Difusión libre cortesía de Colegio Mayor José Kentenich
«Debussy on guitar and ukelele» © Usado bajo licencia no comercial Creative Commons
¿Cómo te va, joven, por aquel país lejano?
Me gustaría saber si encontraste lo que buscabas.
Si al caer el día, cuando te acuestas,
crees que mereció la pena marchar.
O si, por el contrario, recuerdas con tristeza
aquel lugar que llamabas hogar
y esos brazos que con amor te sostuvieron.
Me gustaría saber si te sientes querido.
Si tienes quien te acepte como eres
y comparta contigo alegrías y, sobre todo, penas.
O si, por el contrario, solo ves rivales
que miran lo que tienes y no lo que eres
mientras tú mendigas algo de sinceridad.
Me gustaría saber qué que fue de tu fortuna.
Si te ayudó a seguir creciendo y disfrutar,
y si multiplicaste tus muchos dones.
O si, por el contrario, te fundiste todo
en placeres que aumentan tus vacíos
y enterraste tus talentos en terreno baldío.
¿Cómo te va, joven, por aquel país lejano?
(Óscar Cala, SJ)