







Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada.
Me acercaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría;
y te daré gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío.
«Soliloquios» © Usado bajo licencia no comercial Creative Commons
Vendrán desalientos.
Inúndanos con la fuerza de tu Espíritu.
Vendrán contratiempos.
Danos tu paciencia y resistencia para vencerlos.
Vendrán cansancios.
Tócanos y restáuranos con tu bálsamo de vida.
Vendrán desilusiones.
Siembra en nosotros tu esperanza ilimitada.
Vendrán cobardías.
Danos tu valor para combatirlas.
Vendrán decepciones.
Infúndenos tu ánimo para no rendirnos.
Transita, Señor, cada tramo de nuestro camino.
Confiamos en ti, esperamos en ti.
Haz de nosotros buen perfume de tu amor.
Seguiremos esparciendo tu fragancia y frescor
por todas las calles de la humanidad.
(Fermín Negre)