







Los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén se reunieron junto a Jesús; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Porque los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Por ello, los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos no viven según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». Jesús les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos’. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’ y ‘el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte’. Pero vosotros decís: ‘Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son corbán, es decir, ofrenda sagrada’ ya no le dejáis hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís. Y hacéis otras muchas cosas semejantes a estas».
«Mira siempre a Dios» © Autorización de Paco Fernández del Amor
«Beautiful & Sad» © Publicada en Youtube Soothing Relaxation
¿Quién no se ha visto alguna vez, cautivo de normas, de leyes, de formas…? «Siempre ha sido así», decimos, temerosos de los cambios. Nos asusta lo desconocido, lo que nos quita las seguridades. También puede ocurrir con la fe. Siempre se ha rezado así, se ha celebrado así, se ha cumplido así. Esta es la norma, esta es la regla, esta es la ley. Esto es lo que hay, decimos.
Pero llegas tú, y me dices que la ley, sin amor, es una coraza vacía, una armadura inútil, un campo yermo. Llegas tú y dices que la pregunta no es por el cumplimiento, por la perfección, por el mandamiento o por la virtud, sino por el amor. Amor que quiere el bien del otro, cercano y distante. Amor concreto, práctico, posible. Amor que desea que cada vida sea una fiesta. Si falta el amor, de nada servirán todos los códigos del mundo. Pero si hay amor, lo demás encontrará su sitio.
(Rezandovoy)