







Al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla». Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Entonces se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Jesús estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Él se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, enmudece!». El viento cesó y vino una gran calma.
Jesús les dijo: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: «¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».
«Entre tu sed y la mía» © Difusión libre cortesía de Ixcís
«Beautiful & Sad» © Publicada en Youtube Soothing Relaxation
Haz enmudecer los fantasmas que me visitan:
el fantasma del pasado que siempre vuelve
con reproches, culpabilidades y cuentas pendientes;
el fantasma del futuro que me intranquiliza
con sus incertidumbres y desasosiegos;
el fantasma de mi presente
que se me escapa de las manos
porque tantas veces me encuentra ausente,
viviendo en el ayer o en el mañana.
Silencia mi mente
de pensamientos tristes y amargos.
Acalla mis miedos infundados.
Vacíame de temores sin sentido.
Increpa al viento que insiste en arrastrarme.
Apacigua el oleaje que amenaza con ahogarme.
Me fío de ti. Decido abandonarme en tus manos.
No dejarás que mi barca se hunda.
Sé que tu poder es infinitamente más fuerte
que todos los huracanes y tornados que aparezcan.
Gracias, Señor, por rescatarme tantas veces,
por navegar conmigo en fieras travesías,
por hacerme caminar sobre mis miedos y temores
(Fermín Negre)