







Un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y mientras caminaban, sus discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le preguntaron: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». Jesús les respondió: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que sólo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?».
Y les decía: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».
«No hay amor más grande» © Permisos pedidos a Pablo Coloma
¿Por qué, frente a tu libertad,
elijo las cadenas?
¿Por qué no veo a mi hermano,
sino un reo y un veredicto?
¿Quién me ha nombrado su juez,
si tú me llamas amigo,
si tú le llamas amigo?
¿Por qué conjugo
el cumplimiento sin amor,
la obligación sin servicio,
la perfección sin misericordia
y la exigencia sin esperanza?
La salvación es tu regalo,
no nuestra conquista.
Hacer el bien es la respuesta,
no una cláusula previa.
Seguirte es aprender de ti,
sin creer saberlo todo.
Qué fácil
es esconderse en la ley
para no arriesgarse
a tomar en serio
tu justicia.
(José María R. Olaizola, SJ)