Una nueva oportunidad

Viniste de donde nada bueno pudo salir.
Para peor, te pusiste en el último lugar,
insistiendo en reconocerte desde allí,
celebrando un nuevo bautismo de conversión.
Dejaste que te tocara semejante mujer...
Tan verdadero como humilde
poco cuidaste de tu imagen,
que nunca tuviste en cuenta.
Saliste a abrazar
para saciar al hambriento
que vuelve sin reconocer el amor.
Cada pequeño gesto
es una nueva oportunidad que nos das,
y que probablemente sigamos rechazando.
Los gallos seguirán cantando
para desmontar nuestras trampas,
para encontrarnos con nuestros fallos
en nuestras manos,
para encontrarnos con nuestro pecado.
Nueva oportunidad en tu misericordiosa mirada.
Así recuperados por vos,
también recuperamos la comunidad.
Allá desde donde nada bueno podía salir,
volvimos a encontrarnos.

(Marcos Alemán, sj)