Mujer

La mujer valiente
aceptó el riesgo,
confió sin pruebas,
cantó el Magníficat.

La mujer fuerte
se echó al camino
alumbró en tinieblas,
protegió la Vida.

La mujer sabia
llevó a Dios en su vientre
guardó la palabra,
acogió el misterio.

La mujer buena
eligió el bien,
amó, aun rompiéndose por ello,
esperó más allá de la muerte.

Tu audacia aquieta hoy nuestras tormentas.
Tu fuerza nos alienta en la fatiga.
Tu sabiduría nos enseña hacia dónde mirar
y tu bondad envuelve nuestra inquietud.

Madre tan humana, tan nuestra,
tan plena…
…ruega por nosotros.

(José María R. Olaizola, SJ)