En estado de marcha

La vida, un ir y venir de nombres,
de rostros, de presencias
que sostienen y acompañan.
Amistades forjadas en el fuego
de tu Buena Noticia.
Una misión común.
Miedos que, con otros, se llevan mejor.
Proyectos que se sueñan
alrededor de una mesa,
alzan el vuelo en la imaginación
y un día cobran cuerpo
Fracasos compartidos.
Aciertos celebrados.
Fragilidades entrevistas.
Abandonos y añoranza,
fidelidad y gratitud.
Alguna decepción.
Risas de complicidad.
Lágrimas fecundas.
Un evangelio festejado
en ese banquete
donde el amor
no necesita maquillaje.
Miradas que hablan
sin necesidad de palabras.
Apóstoles de la alegría,
caminando hacia la tierra nueva.

(José María Rodríguez Olaizola, sj)