Salmo 102 (adaptación)

Habla bien de mí cada día,
que con tus obras, recites mi nombre.
Que tu palabra se haga eco de mi Palabra,
y no olvides lo bueno que quiero darte.
¿Sabes qué es todo ese bien que quiero para ti?
Yo perdono todas tus culpas,
y curo todas tus enfermedades.
Yo rescato tu vida de la fosa
y te lleno de gracia y ternura.
Yo soy un Dios compasivo y misericordioso,
me cuesta enfadarme,
me es más fácil ser clemente.
No estoy todo el día con un dedo acusador,
llevando cuentas y apuntando las ofensas
para guardarte rencor perpetuo.
No estoy castigando cada falta
ni calculando deudas.
Yo soy bueno,
y mi bondad lo cubre todo,
como el cielo cubre la tierra

(Rezandovoy)