Con el pan en mis manos

Con el pan en mis manos,
sobre el altar de la vida quiero andar.
Con el pan en mis manos,
quiero llevarlo a los hambrientos de nuestra historia.
Con el pan en mis manos,
el desierto reverdece, brota sangre y agua.
Con el pan en mis manos,
me animo a correr piedras,
a destapar cuerpos olientes
para que los vuelvas a ungir
con tu perfume de resurrección.
Con el pan en mis manos
me quedo junto a ti
para seguir horneando la vida.
Contigo, tomo partido por los tuyos.
Con el pan en mis manos,
las fronteras se vuelven tienda de encuentro
y el grito de los excluidos, tu Evangelio de siempre.

Con tu pan en nuestras manos
nos lanzamos tras el escándalo
de compartir en esa lucha por la inclusión.
Con tu pan en nuestras manos,
queremos anunciar y denunciar
lo que hemos visto y oído.
Con tu pan en nuestras manos,
no queremos perderte de vista
ni dejar de anunciar tu Reino.
Y comulgarte en manos de otros y otras.

(Marcos Alemán, sj)