Irreconocible

Presencia olvidada de Dios,
voz que de los adentros vienes,
Radar que amplías mi estrecho campo de visión,
luna que duermes mis angustias más despiertas,
rayo que haces pedazos mis sólidas certezas,
ola que en la playa empapas mi ajado corazón,
brisa que entras con caricias y con fuerza,
clamor que me arrancas de esa frecuente pausa,
suspiro que en el aire, la esperanza creas,
anhelo que en silencio me haces crecer por dentro,
portavoz de aquellos que a menudo excluyo,
Espíritu que siempre hacia Jesús me llevas.

(Seve Lázaro, sj)