Perdón sin condiciones

Tú nos regalas el perdón.
No nos pides negociarlo contigo
a base de castigos y contratos.
«Tu pecado está perdonado.
No peques más.
Vete y vive sin temor.
Y no cargues el cadáver de ayer
sobre tu espalda libre».

No nos pides sanear
la deuda impagable
de habernos vuelto contra ti.
Nos ofreces una vida nueva
sin tener que trabajar
abrumados por la angustia,
pagando los intereses
de una cuenta infinita.

Perdonas siempre.
Setenta veces siete
saltas al camino
para acoger nuestro regreso,
sin cerrarnos el rostro
ni racionarnos la palabra,
por nuestras fugas repetidas.

Te pedimos en el Padrenuestro:
«Perdónanos como perdonamos».
Hoy te pedimos más todavía:
enséñanos a perdonar a los demás
y a nosotros mismos
como tú nos perdonas a nosotros.

(Benjamín González Buelta sj)