Mi hermano y Tú

Enséñame a escuchar a mi hermano, para poder escucharte.
Enséñame a mirarlo, para poder mirarte.
Enséñame a perdonarlo, para poder ser perdonado.
Enséñame a dejarme cuidar por él, para que Tú también puedas cuidarme.
Enséñame a abrazarlo, para poder ser abrazado.
Enséñame a ser paciente, para poder esperarte.
Enséñame a callar, para escuchar Tu silencio.
Enséñame a corregir fraternamente, para dejarme corregir por Ti.
Dame la gracia de amar y servir, para aprender a orar como conviene.
Amén.

(Matu Hardoy, sj)